⚠️ Los errores de alimentación que suelen cometer los propietarios
🐾 Alimentar bien a tu animal: a veces es fácil cometer errores
Alimentar a tu perro o a tu gato parece sencillo. Sin embargo, ciertos hábitos adquiridos en el día a día pueden desequilibrar progresivamente su alimentación.
Darle una pequeña golosina porque te mira con ojos tiernos, llenar el comedero «un poco a ojo», compartir tu comida o multiplicar los premios son gestos que parecen inofensivos.
El problema es sobre todo su repetición.
Una alimentación adecuada debe tener en cuenta la edad, el peso, la actividad, el estado de salud y el tipo de alimento consumido. Las necesidades de un cachorro no son las de un animal adulto, del mismo modo que las de un animal esterilizado pueden diferir de las de uno muy activo.
Estas son las equivocaciones más frecuentes que debes conocer.
1. 🍖 Dar demasiadas golosinas
Es probablemente uno de los errores más habituales.
Las golosinas son muy útiles para la educación, el juego o simplemente para hacer feliz a tu mascota. Pero también aportan calorías.
El problema surge cuando los premios se dan además de la ración habitual sin tener en cuenta su aporte energético.
Unos trocitos durante un paseo, un premio tras una orden, un pedacito de queso y una golosina antes de dormir pueden acumularse rápidamente.
💡 La buena práctica
Utiliza porciones pequeñas y, cuando sea posible, descuenta las calorías de las golosinas de la ración diaria.
Para la educación, unas pocas croquetas de pienso tomadas de su ración también pueden ser excelentes premios.
2. 🥩 Dar demasiadas sobras de comida
«Casi no queda nada, se lo puedo dar».
Esta costumbre es frecuente, pero las sobras de comida no siempre están adaptadas a las necesidades nutricionales del animal.
Algunos alimentos son demasiado grasos, salados o condimentados.
Y, sobre todo, las sobras pueden llegar a representar progresivamente una parte importante de su alimentación.
⚠️ Algunos alimentos son especialmente peligrosos
En perros y gatos, hay que evitar en particular:
chocolate;
cebolla y ajo;
uvas y pasas;
alcohol;
alimentos que contienen xilitol;
café y otras fuentes importantes de cafeína;
huesos cocinados;
alimentos muy salados o muy grasos.
En caso de ingestión de un alimento potencialmente tóxico, es preferible pedir consejo rápidamente a un veterinario.
3. 🥣 Servir la comida «a ojo»
Un puñado de pienso no es una unidad de medida muy precisa.
Según el tamaño de la mano, la forma del pienso y su densidad energética, la cantidad servida puede variar considerablemente.
A fuerza de servir un poco más de lo necesario cada día, el animal puede ganar peso progresivamente.
✅ Una solución sencilla
Pesa la ración con una pequeña báscula de cocina.
Es especialmente útil:
en un animal con sobrepeso;
tras una esterilización;
en un animal poco activo;
cuando se constata un aumento de peso;
durante un cambio de alimento.
4. ⚖️ Fiarse únicamente de las indicaciones del envase
Las recomendaciones indicadas en los sacos de pienso o en las latas de comida son útiles, pero no constituyen necesariamente una cantidad universal adecuada para cada animal.
Dos perros del mismo peso pueden tener necesidades energéticas distintas.
Hay que tener en cuenta especialmente:
la edad;
el peso;
la actividad física;
la esterilización;
la morfología;
el estilo de vida;
la condición corporal;
determinadas enfermedades o tratamientos.
Por tanto, la ración debe ser reevaluada con regularidad.
5. 🐕 Pensar que un animal que pide comida tiene hambre necesariamente
Un perro que pide ante la mesa no necesita necesariamente una comida adicional.
Algunos animales son simplemente muy glotones.
La comida también puede convertirse en una forma de recompensa o en un hábito de comportamiento.
Darle comida sistemáticamente cada vez que pide puede reforzar este comportamiento… y favorecer el sobrepeso.
❤️ El consejo de Animalin
Antes de añadir más comida, observa más bien:
su peso + su silueta + su actividad + su ración diaria.
6. 🐈 Dejar comida a su disposición constantemente
Este método puede ser adecuado para algunos animales capaces de regular espontáneamente su consumo, pero no es ideal para todos.
Algunos perros y algunos gatos comen en cuanto hay comida disponible.
En un animal poco activo, esta alimentación a libre disposición puede favorecer un consumo excesivo.
Para los animales que tienden a comer en exceso, puede ser preferible fraccionar las comidas y controlar las cantidades.
7. 🥛 Cambiar bruscamente de alimentación
Cambiar de pienso o de alimento de un día para otro puede provocar problemas digestivos en algunos animales.
Pueden aparecer diarreas, heces blandas, vómitos o pérdida de apetito.
Siempre que sea posible, suele ser preferible realizar una transición alimentaria gradual, mezclando progresivamente el alimento anterior con el nuevo.
La duración exacta puede variar según el animal y los alimentos implicados.
8. 🥕 Pensar que «natural» significa necesariamente «bueno»
Un alimento natural no es automáticamente apto para un perro o un gato.
Una fruta, una verdura, carne u otro alimento destinado a los humanos puede ser perfectamente aceptable en pequeñas cantidades en ciertos casos, pero eso no significa que pueda sustituir una alimentación completa.
También hay que desconfiar de los alimentos presentados como naturales pero muy ricos en calorías.
Natural no significa a voluntad.
9. 🍗 Dar únicamente carne
Algunos propietarios piensan que una alimentación compuesta fundamentalmente por carne es necesariamente idónea para su perro o su gato.
Pero una ración casera no se reduce a poner carne en un comedero.
El animal necesita un aporte equilibrado de distintos nutrientes: proteínas, lípidos, vitaminas, minerales y otros elementos indispensables.
Una dieta casera o una alimentación cruda debe diseñarse con cuidado, especialmente cuando constituye la alimentación principal.
Dar solo carne a largo plazo no es una alimentación completa.
10. 🐶 No adaptar la alimentación a la edad del animal
Las necesidades nutricionales evolucionan a lo largo de la vida.
Un cachorro en pleno crecimiento no tiene las mismas necesidades que un perro adulto.
Asimismo, un gatito, un adulto y un gato de edad avanzada pueden requerir adaptaciones diferentes.
También hay que tener en cuenta los cambios en el estilo de vida.
Por ejemplo, tras una esterilización, la actividad y las necesidades energéticas pueden cambiar. En ese caso, se debe vigilar la ración para evitar un aumento de peso progresivo.
11. 💊 Olvidar que ciertos alimentos o suplementos pueden interactuar con la salud
Un animal con una enfermedad particular puede tener necesidades alimentarias específicas.
Es especialmente el caso de ciertos animales que sufren problemas:
renales;
digestivos;
urinarios;
hepáticos;
metabólicos.
En estas situaciones, no se recomienda modificar drásticamente la alimentación ni añadir suplementos sin el consejo de un profesional.
El veterinario podrá entonces proponer una alimentación adaptada a la situación del animal.
12. 👨👩👧👦 Toda la familia da golosinas
Otro error muy frecuente en las familias es no saber quién ha dado ya un premio.
El perro le pone ojitos a mamá: una golosina.
Luego va a ver a papá: otra más.
Después a los niños: otra más.
Al final del día, el animal puede haber recibido muchos más premios de lo previsto.
💡 Un truco sencillo
Prepara cada mañana la totalidad de las golosinas permitidas para el día en una cajita.
Cuando la caja esté vacía, se acabaron los premios.
Es sencillo y permite a toda la familia visualizar la cantidad dada en realidad.
📊 ¿Cómo saber si los hábitos alimentarios son adecuados?
Una pequeña comprobación periódica puede ser muy útil.
Una vez al mes, pregúntate:
⚖️ ¿Ha cambiado su peso?
👀 ¿Su silueta sigue siendo la adecuada?
🥣 ¿Se pesan realmente las porciones?
🍖 ¿Cuántas golosinas recibe cada día?
🏃 ¿Ha cambiado su nivel de actividad?
🍽️ ¿Toda la familia respeta las mismas normas?
Si la respuesta a varias de estas preguntas es «no», quizá sea el momento de revisar los hábitos alimentarios.
❤️ El consejo de Animalin
La mejor alimentación no es necesariamente la que contiene más alimentos diferentes o la que más le gusta a tu animal.
Es ante todo una alimentación adaptada a sus necesidades y servida en cantidades adecuadas.
Para evitar errores:
✔️ pesa regularmente las porciones;
✔️ vigila el peso y la silueta;
✔️ limita las golosinas;
✔️ evita las sobras de comida inadecuadas;
✔️ nunca des alimentos conocidos como tóxicos;
✔️ adapta la ración a la actividad y a la edad;
✔️ pide consejo al veterinario en caso de problemas de peso o de salud.
Y cuando tu animal esté en alojamiento durante tus vacaciones, acuérdate de dejar al cuidador instrucciones alimentarias precisas: cantidad, horarios, golosinas permitidas y alimentos prohibidos. Esto permite mantener sus hábitos y evitar pequeños excesos durante tu ausencia.
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❓ FAQ – Errores alimentarios en perros y gatos
¿Es grave dar sobras de comida a tu perro?
Algunos alimentos pueden darse ocasionalmente en pequeñas cantidades, pero deben evitarse las comidas humanas demasiado grasas, saladas o condimentadas. Ciertos alimentos son además tóxicos.
¿Se pueden dar golosinas todos los días?
Sí, pero deben ser moderadas y tenerse en cuenta en la alimentación global del animal.
¿Hay que pesar el pienso?
Es una buena costumbre, sobre todo para los animales que tienden a ganar peso. El pesaje permite controlar con precisión las cantidades.
¿Por qué mi perro engorda si come siempre lo mismo?
Sus necesidades pueden haber disminuido con la edad, una esterilización, una reducción de la actividad o un cambio en su estado de salud. Las golosinas y los pequeños extras también deben tenerse en cuenta.
¿Se le puede dar carne todos los días a un perro?
La carne puede formar parte de su alimentación, pero una dieta completa no debe componerse únicamente de carne. Para una ración casera, es preferible pedir consejo a un veterinario.
¿Qué hacer si mi animal tiene sobrepeso?
Evita reducir bruscamente su comida. Haz que un veterinario evalúe primero su condición corporal y sus necesidades para establecer una reducción alimentaria adecuada si fuera necesario.
🐾 Puntos clave
Los errores alimentarios más frecuentes rara vez se deben a una falta de atención. Suelen provenir de pequeños hábitos diarios que se acumulan.
Una golosina por aquí, una sobra por allá, una ración un poco demasiado generosa… y el aporte calórico diario puede acabar superando las necesidades del animal.
Pesar las porciones, controlar los extras y vigilar periódicamente la silueta de tu perro o de tu gato son gestos sencillos que pueden marcar una gran diferencia.